23 abril 2011

Cuando muero por vos debería morirme de viejo. Porque a veces me escucho y hay veces que me doy la espalda, y es por eso que pongo en la mesa esta fe de erratas de mi corazón.

¿Será mucho pedir que el pasado venga mejor vestido y golpee antes de entrar? Hoy la memoria es un río traicionero y sin orillas donde uno no debiera pescar.
“Te pido, no te ofendas si beso así, con este invierno en los labios, es que hace mucho que nadie pasa por acá, colega, ¿me querrás querer un rato?”

(Sería mucho mas sencillo si las sombras que dejaste, mi amor,
no dispararan besos calibre 22)
Somos boxeadores viejos y nos viene madurando el knock out. Contra las cuerdas, ROTA, pero te espero igual.

Y asi están las cosas, viejo: mucha cancha embarrada, demasiadas flores para tan poco jardín.

Entonces el tipo se quiere mudar de casa, de piel, de sistema solar, para no tropezarse con supersticiones, para no escuchar recuerdos hablando de más.

Que clase de viento te arrastro a mis manos? Que borracha suerte me convido con vos?
En la fiesta de tu risa busco el talle de mis sueños. Buena punteria, hermoso, mi corazón dice "tocado", tocado de vos.

'Mis torpezas se pasan de listas
mis enojos no pierden la calma
y siempre que quedo preso de amores
llega un idiota y paga la fianza'

Aburrida de darle charla a besos que se van sin saludar
aburrida de vos
aburrida de mi y de mi con vos
de los malos de siempre, de los buenos de a ratos
de los "nunca te quise, pero a veces te extraño.."

Puedo mostrarte mi vida, pero no la mires mucho, no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo uso. Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho, no es que no use el corazón, es que hace rato no lo escucho. Puedo meterte en mi cama, pero no te abrigues mucho, no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo uso. Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho, no es que no use el corazón, es que hace rato no lo escucho. Puedo quererte el domingo, pero no me creas mucho no es que no tenga corazón, es que hace rato no lo escucho. Puedo subirte a mi viaje, pero no te quedes mucho no es que no use el corazón, es que hace siglos no lo lustro.
Desde que cuelga en casa sus vestidos mis noches no tienen cura, me habla en otro idioma su hermosura. Voy a ser claro: es el bendito infierno en persona, si lo besás, prendéle velas a tu sombra. Porque todos los trenes del mundo te van a llevar hasta la puerta de sus labios, como liebres pasarán los años y el no va a abrirte.


¿Viste vos? Somos carne, hueso y corazón